Con la llegada del frío, las consultas de los médicos de familia se llenan de niños enfermos. Muchos de ellos con los mismos síntomas, en este post repasamos las enfermedades infantiles más comunes que se presentan en una consulta.

Enfermedades infantiles más comunes

Resfriado común

Si una enfermedad incluye el término común ya indica que es habitual. Los síntomas son los ya conocidos: fiebre leve, congestión, tos y dolor de garganta. El tratamiento también: mucho líquido y a descansar. El ibuprofeno o acetaminofeno para niños pueden ayudar a reducir la fiebre. Es de esperar que cualquier niño pueda pasar hasta 5 resfriados en un año.

VSR

El virus sincitial respiratorio afecta a los pulmones. Los niños menores de 2 son los más susceptibles. En la mayoría de los casos, los síntomas son relativamente leves y similares a los de un resfriado. Pero para los bebés prematuros y los niños que tienen un sistema inmunológico comprometido, una afección cardíaca congénita o enfermedad pulmonar crónica, el VSR puede llevar a una situación grave.

Roséola

En ocasiones los síntomas de la roséola son tan leves que pasan desapercibidos por completo. Sin embargo, algunos niños experimentan fiebre alta, congestión, tos y, más tarde, una erupción irregular que comienza en el pecho y se extiende.

Gastroenteritis

Esta enfermedad, más conocido como un virus estomacal, causa vómitos, diarrea y dolor abdominal. Una gran variedad de virus, incluyendo el norovirus, puede causar gastroenteritis. La gastroenteritis es mucho peor que un dolor de barriga.

Enfermedad mano-pie-boca

Un síndrome causado por el virus Coxsackie, que aparece principalmente durante el verano y el otoño y es altamente contagioso, pasando de un niño a otro a través de tacto, toses, estornudos y materia fecal. El signo revelador: llagas dolorosas en la boca y la garganta, acompañadas por ampollas rojas en las manos y plantas de los pies que duran de siete a diez días.

Virus de la bofetada

Los niños de 0 a 3 años son los más propensos a contraer el síndrome de la bofetada, que causa una erupción de color rojo brillante en las mejillas. La enfermedad con frecuencia se propaga como reguero de pólvora a través de centros de cuidado infantil y educación preescolar.

La mayoría de las enfermedades infantiles más frecuentes siguen su curso sin grandes preocupaciones, pero puede ser necesario mantener una vigilancia más exhaustiva si el niño sufre deshidratación, fiebre alta, dificultades para respirar, falta de apetito o condiciones preexistentes.