Esta semana Cataluña puso en marcha un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas con el fin de reducir su consumo. No es un hecho aislado, sino una medida cada vez más habitual en diferentes países del mundo.

Impuestos a las bebidas azucaradas: pros y contras

¿En qué se traduce el nuevo impuesto en Cataluña? En qué por ejemplo, una lata de Coca Cola en un supermercado catalán ha pasado de costar 58 céntimos a costar 62, una subida del 7%. Algo que no ha gustado a muchos consumidores y que desde luego ha puesto en pie de guerra al sector de los refrescos, que lo considera injusto y cree que solo tiene afán recaudatorio.

Es cierto que se estima que el impuesto podría recaudar 41 millones de euros al año, aunque el fin no es ese sino mejorar la salud pública. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los gobiernos a gravar las bebidas azucaradas para reducir la obesidad en el mundo ya que uno de cada tres adultos sufre de sobrepeso.

Un aumento del 20% del precio podría reducir el consumo de bebidas azucaradas en el mismo porcentaje. Estas son las razones que argumenta la OMS para incentivar estas medidas:

  • El consumo excesivo de azúcar es uno de los principales factores para la aparición de la obesidad, la diabetes y la caries dental.
  • Las bebidas azucaradas son una fuente importante de azúcar en la dieta, y su consumo está aumentando en la mayoría de los países, especialmente entre los niños y adolescentes.
  • En el entorno alimentario actual es muy fácil consumir demasiado azúcar, especialmente procedente de las bebidas azucaradas.
  • En promedio, una sola lata de una bebida azucarada contiene alrededor de 40 gramos de azúcares libres (el equivalente a alrededor de 10 cucharaditas de azúcar de mesa).

Las estimaciones sugieren que, en 10 años, un impuesto sobre las bebidas alcohólicas en un país como Estados Unidos daría lugar a más de 17.000 millones de dólares de ahorro en costes sanitarios, aparte de lo que se recaudaría a través del impuesto.

La polémica tasa ya parece estar dando sus frutos en otros países. En México se puso un impuesto a las bebidas azucaradas en 2014. Como resultado, los precios subieron el 10% y las ventas cayeron el 6%.

¿Estás a favor o en contra de los impuestos a las bebidas azucaradas? ¿Crees que sirven para mejorar la salud pública o solo persiguen un fin recaudatorio? Déjanos tu opinión en los comentarios.