La quimioterapia es una de las armas más potentes en nuestra lucha contra el cáncer. Sin embargo, causa daños colaterales, ya que daña de forma indiscriminada a células tumorales y células sanas. Está claro que necesitamos tratamientos más específicos, y podríamos tenerlos en poco tiempo, o al menos eso es lo que ofrecen los llamados robots de ADN.

¿Qué son los robots de ADN?

Se trata de robots hechos de ADN capaces de localizar células cancerosas y matarlas sin hacer daño a las células sanas adyacentes.

Un robot hecho con ADN puede parecer una noción extraña para algunos. Pero en realidad el ADN es más que información. Dado que las secuencias complementarias de ADN se pueden unir, las moléculas individuales pueden autoensamblarse en formas y estructuras complejas. Quien pueda desarrollar una máquina con ADN se beneficiará de un material de construcción disponible y autoensamblado. Salvará vidas y también ahorrará dinero de investigación y desarrollo.

Además, estos “ladrillos” de ADN tienen el tamaño ideal para atacar células cancerosas individuales.

Cómo se construyen y cómo funcionan los robots de ADN

Aunque todo lo anterior puede sonar a ciencia ficción lo cierto es que ya ha habido importantes avances en este sentido.

Utilizando un método llamado origami de ADN, los investigadores del Instituto Wyss de Biología Inspired Engineering de Harvard consiguieron plegar hebras de ADN sintético para hacer una jaula en forma de barril de aproximadamente 35 nanómetros de diámetro. Para hacerse una idea del tamaño, una hebra de cabello humano tiene 20.000 nanómetros de ancho.

Esta jaula contiene hasta 12 moléculas de carga útil en su interior, como anticuerpos que destruyen las células tumorales.  En el exterior, dos aptámeros evitan que la jaula se abra y libere la carga mortal. Los aptámeros son hebras cortas de ADN con secuencias especiales para reconocer moléculas específicas.

Cuando el robot de ADN entra en contacto con la célula cancerosa, los aptámeros se separan, la jaula se abre y el anticuerpo destruye la célula objetivo. En 2012, el equipo de investigación del Instituto Wyss informó de “casi cero daños colaterales” después de liberar sus bots en una mezcla de células tumorales y células normales.

Sin embargo, aún hay que resolver algunas dificultades, ya que en la actualidad lleva semanas plegar estructuras complejas de ADN. Pero sin duda esta tecnología promete revolucionar el cuidado de la salud con medicamentos inteligentes y específicos e incluso nano-máquinas más complejas para vigilar nuestro interior.