Las impresoras 3-D no imprime sobre un sustrato plano como las tradicionales impresoras de tinta, sino que lo hacen en capas sucesivas, formando objetos con volumen. Las primeras impresoras 3-D fueron desarrollados en la década de los años ochenta, por un ingeniero estadounidense llamado Charles Hull. La “tinta” era un líquido de acrílico que se volvió sólida cuando se expone a la luz ultravioleta, por lo general a partir de un rayo láser. Desde entonces su uso se ha disparado y se aplica en muchas áreas. Vamos a repasar los principales usos de las impresoras 3D en Medicina.

Usos de las impresoras 3D en medicina

La impresión 3D se ha aplicado en la medicina desde la década de 2000, cuando la tecnología fue utilizada por primera vez para hacer implantes dentales y prótesis personalizadas. Los usos médicos para la impresión 3D, tanto actuales como potenciales, se pueden organizar en varias categorías, entre ellas: la fabricación de órganos y tejidos; la creación de prótesis personalizadas, implantes y modelos anatómicos; y la investigación farmacéutica en relación con las formas de dosificación de medicamentos.

Hay alrededor de dos docenas de procesos de impresión 3D, que utilizan tecnologías diferentes de impresora, velocidades y resoluciones, y cientos de materiales. Estas tecnologías pueden crear un objeto 3D en casi cualquier forma imaginable como según se defina en un archivo de diseño asistido por ordenador (CAD).

La mayor ventaja que las impresoras 3D ofrecen en aplicaciones médicas es la libertad para producir productos hechos a medida y equipos médicos. 3 Por ejemplo, el uso de la impresión 3D para fabricar prótesis e implantes particulares puede proporcionar un gran valor para los pacientes y los médicos. Otro beneficio importante ofrecido por la impresión 3D es la capacidad de producir artículos de forma barata

Entre los últimos usos de la impresión 3D está uso en farmacia. Por ejemplo, desarrollado por la compañía farmacéutica con sede en Ohio Aprecia, Spritam levetiracetam es un nuevo medicamento para controlar las convulsiones provocadas por la epilepsia. Pero lo realmente novedoso es que es la primera píldora impresa en 3D. La tecnología ZipDose, utiliza la impresión 3D para crear una píldora más porosa. Su estructura hace que la píldora se disuelva más rápidamente en contacto con el líquido, por lo que es mucho más fácil de tragar que una tableta convencional.

El proceso de impresión 3D también permite que los medicamentos sean envasados en dosis precisas, apuntando a un futuro de medicina personalizada.

¿Cuál de estos usos de las impresoras 3D en Medicina te parece más revolucionario? Esperamos tus comentarios.